Herminia – aurelia – misantla

Nos conocimos entre lluvias y charcos: yo llegando en taxi al Centro de Salud de El Colorado, un pueblo cercano a Misantla, ella caminando con su sombrilla desde la parada del autobús. Nos miramos y supimos quienes éramos.

En ese momento había una reunión, a la cual habían sido citadas las mujeres que representaban a pueblos y ranchos cercanos en el ámbito de la salud. Allí, Guille, la enfermera que nos convocó, les explicaba sobre la cartilla de vacunación para niñas y niños, para que puedan darles una mejor información sobre las vacunas al resto de las familias de las comunidades que atendían.

Después de la reunión, logramos charlar un poco con Herminia; me presenté, le hablé de mi proyecto y nos sonreímos. Sentí la alegría de ella en su mirada, de esos momentos cuando haces “click” con otra mujer y sabes que todo va a ir bien.

Al día siguiente nos encontramos en el parque de Misantla. Ella ya me estaba esperando, así de simple y sonriente como la puedo definir. Entre sus silencios me invitó a comer, estaba muy alegre que vaya de visita a su casa. De camino charlamos sobre su familia, su historia, sus hijxs …

Herminia y su comal

Llegamos a su casa. Ahí estaban dos de sus hijos, que nos dieron la bienvenida; su esposo estaba por llegar. En seguida Herminia se puso a cocinar para tener lista la cena y poder irnos a caminar al río, a conocer lo pura que son sus aguas…

Ella muy contenta me iba contando mientras caminábamos como la gente iba allí a bañarse, a disfrutar del agua en días de calor e incluso como una vez quisieron colocar una tubería para el agua, pero la gente no se dejó.

Me contó también que se fue convirtiendo en partera desde su propia experiencia, todxs sus hijxs “se aliviaron” con las parteras del pueblo, madre de 8, de lxs cuales 6 viven.

Ella y su esposo

“Es que un día le ayudé aliviar a una muchacha que su familia no la quería por haberse quedado embarazada, yo la cuide por 7 meses, hasta que vino un día su padre. Y así empezaron a llegar más, claro está que me capacité y me inscribí en el Centro de Salud. Normalmente me piden que les ayude, cuando se complica les mando directito a la clínica… “

“Las plantas que conozco, las he visto toda la vida, así que ya sé para qué sirven.”

Me contó que cada año se realiza un gran encuentro de parteras y parteros de diferentes lugares de México, donde comparten sus experiencias, hablan de sus diferentes rituales… Un lugar lleno de aprendizaje con apoyo de amigos doctores. Espera que pronto le llegue la invitación.

Con lo del seguro popular nos han puesto varias trabas. Ya no nos han convocado a reunirnos, pero a mí me ha ayudado mucho ser parte del equipo del Hospital de Misantla y apoyar a los centros de salud cercanos, ellxs me mandan las mamitas porque ya me conocen por aquí… “

“Los mismos doctores nos han dicho: Me avisa si en algún momento las llegan a tratar mal, ustedes son nuestra mano derecha…”

Un gran día para compartir la palabra , con una taza de café de olla y sus deliciosas tortillas hechas en su comal, nos pasamos desde la tarde hasta la noche charlando, compartiendo formas de pensar, aprendiendo desde nuestras historias sobre estar atenta a las madres, a sus señales y necesidades.

Ella tan humilde, amorosa, compartiendo sin restricción alguna, siendo así me cedió su cuarto para dormir esa noche.


El chequeo

Al día siguiente salimos a visitar a una mamá (Abigail- 16 años – 37 semanas – madre primeriza) me enseño a acomodar al bebe y ver cómo esta el niño en la panza (su posición) y visitar a su gran amiga y partera Aurelia.


Remedio para ayudar a partir 

Infusión de pimienta y canela.

  • 4 tacitas durante el labor de parto.

Remedio para la limpieza del útero después del parto por si quedan coágulos ( esto ella da a todas las mujeres para ayudarle a la limpieza)

-Infusión de : jengibre , espino , mirto y zoapa , endulzado con miel virgen.

  • Depende la mujer, pero se puede tomar la infusión después del parto y los 2 días siguientes.

Infusión para detener el sangrado abundante y darle fuerza al útero en la menopausia

Infusión de hortiga y quentonil espinudo

  • Recomendado tomar unos dos días seguidos y ver cómo sigue el sangrado.

Baño de agua caliente para la embarazada

» Son 9 plantas, dos días de baño para dar calor al cuerpo de la mujer (al día siguiente del parto, se da el primer baño) y luego estando el útero fresquito, abierto, hacer el cierre y la sobada con aceites desinflamantes… »

  • Cordoncillo negro
  • Cachampa
  • Cachanil

Masaje de ovarios y acomodar

Siempre el masaje es para arriba, primero le preguntas y ves donde le duele, ahí suavecito hacia arriba, ves donde le duele y masajes hacia arriba, luego el cierre, ese si le hago con el torniquete, ese si hay que hacerle bien para que se cierren bien los huesos y todo. Esto ayuda acomodar bien para que luego puedan tener hijos… «


Logré encontrar algunas referencias sobre algunas plantas , espero durante mi trayecto en México, pueda tener más información del uso y medicina de las hierbas y así seguir compartiendo.

También con mucho respeto y honrando la sabiduría de Hermina, comparto las recetas que ella me fue dando durante nuestro encuentro, pidiendo permiso a cada planta, respetando su manejo, espero que de esa misma manera lleguen a ti.


La visita a Aurelia – la magia de elegirse, de verlas reír y entender la amistad

“Pues hay que sostener lo que dice una, ¿no? Sostener.” – Aurelia

“Le digo otro cuento…”

Entre sus tantas historias Aurelia me cuenta que su madre (también partera) regresando de un parto, le trajo envuelta entre cobijas a su hija. Sí, su hija. 

“Madre es la que cría, no sólo la que pare, y esa noche mi mamá no les cobro nada. Solo me dijo: ese no era un hogar, en esa casa querían botarla y dejarla morir… Y mi hija es feliz, le di todo y sus hijos son bellos. Ella es mi hija. … “


Con esa historia entendí el amor infinito de una mujer por la vida, más siendo partera en un pueblo chiquito. El servir, con manos que reciben y cuidad sin preguntarse, sin esperar algo a cambio, sólo buscando servir. Muchas veces las familias se acercan a ellas y sus servicios por el hecho que cobran muy poco o a veces realmente no llegan a pedir nada. 

Entre risas, hablando al mismo tiempo dicen Herminia y Aurelia:

“Es que saben que no cobramos… Ayy, porque ¿cómo no les vamos ayudar?”

Volviendo a la historia de Aurelia…

 “Yo empecé, mire, desde muy chiquita, así más joven, con unos sueño… A ver, ¿se lo cuento o no se lo cuento…?” 

Yo, con mis ojos saltones y sonrientes, con todos mis sentidos atentos. Entre risas, las tres sentadas en la sala, le respondo: “Pues sí, cuénteme, sólo si es que quiere”. Nos reímos de nuevo las tres. 

“…A muy poca gente se lo he dicho, a mi mamá también le pasaba. Ella me decía que esas personas, que esos espíritus que los visitan a una, son las compañeras que ya se nos adelantaron, que quieren dejar a alguien para que continúe el camino … 

A ver, ¿se lo cuento, o no se lo cuento…?  Ahorita, todavía les veo.” 

En ese instante su mirada era profunda, ella les sentía presentes, como si les estuviera viendo en ese preciso momento.

“Ellas llegaban y se formaban; unas traían un envuelto de hierbas, una olla en la cabeza, otras llegaban y se acercaban a mí, otras llevaban ropa doblada, y otras llevaban una cubeta … y así iban pasando y se iban …. Me quedaba mirándolas, ya despierta, como se iban en fila. Me visitaban”

“Yo empecé a aliviar luego de un tiempo, cuando ya tenía a mis hijas e hijos. Dios me dio la resistencia y el valor, yo no tengo miedo, porque hay alguien que me está protegiendo, ayudando… Y las mujeres vienen y se le apilan a una. Yo he atendido hasta 4 partos seguidos: mañana, tarde, noche y madrugada…” 

“…mi madre, mi abuela y tatarabuelas, y la mamá de mi papá… Todas ellas también fueron parteras… Pero a ti Herminia, te dejó la descendencia mi mamá. Yo sé que ella te dio el poder Herminia, con mucho cariño”


Su complicidad, sus ganas de compartir esa tarde fue única. Nos invitó una taza de café y mandó a comprar el pan, ella ahora ya no está atendiendo porque, como se dice aquí, “Le dio la azúcar” (diábetes).

Entre palabras, hubo un acuerdo de volverlas a ver antes de mi salida de México. Tenían ganas de festejar mi llegada, invitar a sus hijas para que me conozcan… Hicimos, a mi parecer, una alianza de brujas; entre mujeres que sanan, que quieren sanar y recibir vidas, que sueñan despiertas o dormidas, que nos vemos en el mismo mundo de servir. 

Herminia y Aurelia

Estas mujeres me inspiraron, me llenaron el corazón de esperanza, pero también de nostalgia. Saber que sus historias se quedan dentro de las montañas, dentro de los caminos que tejen esos pueblitos cercanos de Misantla. Ellas en silencio, porque nadie llega a preguntarles el porqué de sus vidas o recordarles que su labor es pura medicina para el espíritu, que es magia tener ese valor, esa fuerza en el corazón, en las manos, para parirse con cada mujer y hacerse familia.

Fueron de esos días, que parecen años por todo lo vivido, lo aprendido.

Descubrir estas historias es lo que me lleva a seguir pedaleando, honrando a cada mujer, siendo ellas mis maestras para mi camino del ser, del aprender a recibir…

Y así respiro, me alivio, me vuelvo a parir.