Jackie llegó a mi mirada en Ecuador, la conocí en el pueblito que me vio crecer: Tumbaco. Ella trajo a mi cuerpo y mis memorias la medicina de la placenta, el gran árbol de la vida junto al cordón dorado que nos une a las estrellas.

» Ver parir es ver la versión más verdadera del otro»

Ahora, yo llegué a su casa en Coyoacán (Pueblo Axotla), muy cerca a los invernaderos. ¡Pura vida! Un hogar como de hadas, con una luz amarilla naranja, sus plantitas de fondo y su escalera blanca en espiral. 

¿Un buen café con tabaco?

Gran inicio para abrir la palabra. En el día de nuestro encuentro, el agua fue parte de nosotras. Los truenos, los charcos, los zapatos mojados…

Me quedé a dormir en el último piso de la casa, el laboratorio de las placentas. Comenzó la labor. Fueron noches de vigilia y ensoñación profunda; de recordar, respirar y estar presente.

Veo a su hija Niaya, veo a su aliado-compañero de crianza Javier. Una banda completa, una familia peculiar, profunda, amorosa y libre. También debo nombrar aquí a la sonriente Zacil (una xoloitzcuintle que se enrolló en mi corazón bajo los efectos del amor).

Zacil

El día siguiente, día de limpieza, juego de preguntas y respuestas, de comadrear, de abrir el corazón al ritmo de un buen mezcal. Imágenes e información que quiero que se queden tan claras que las guardo en mis raíces para no moverlas y dejar que sigan creciendo, momentos que sólo con la magia del mirar y el sentir, sabes que están bien, que te hacen bien.

Esa tarde también entre el encanto de las historias, Jackie iba preparando las plantas para el baño post parto al cual le acompañaría al día siguiente. La señal de que estaba listo era que toda la casa tenía un gran perfume de plantas amorosas, y así fue llegando la noche de un día, que para mí fueron varias vidas compartidas, en la atemporalidad del tiempo.


Soy un colibrí,

Elijo el camino cercano,

La montaña es mi guía,

La medicina mi señal, 

El parto mi vida,

La ciclicidad mi nave.


Baño de cierre y post parto Maya

Entre las risas, el cacao y las calles caóticas de la CDMX llegamos a casa de Jess, mujer de sonrisa y mirada especial. Ella me dio permiso para poder estar presente tomando fotos y filmando durante el baño. Valentina, su hija, ser de algodón y amor, sutil y sonriente, gran compañera de vida.

Comenzó con una charla introductoria, donde ambas se reconocían. Jackie fue entrando en su historia y abrazando la confianza para el baño, escuchando sus necesidades, sus sentires de una cesárea pasada, de ser madre por segunda vez, de sanar perdidas, de reconocer el parto y de entrar al tiempo del cierre. La pareja de Jessica, siempre presente, atento y en silencio, pendiente de cualquier necesidad de su hija o su compañera.

El Cierre implica la unión de la parte anímica y espiritual del cuerpo de ser mujer y madre, centrándose en el festejo de la vida… Junto a la sobada, viene el ajuste y rebozo donde la columna vuelve a tomar la posición, alineando así el cuerpo, la mente y el corazón.

Entramos al cuarto, solo nosotras, donde para mí empezaba la gran ceremonia. La luz tenue, dos velas prendidas, una en la habitación y otra en el baño, cada una con su rezo.

-Esto es una fiesta para ti, tu momento de apapacharte.
Todo lo que sientas o que necesites, te lo voy a escuchar- Le dijo Jackie a Jess.

Ya en el baño se sentía que era el espacio para pensar poco y sentir todo lo que se pueda, nada se juzga; sólo se canta, se acompaña.

Entre la alegría y la frescura de los pétalos coloridos, Jackie le pide a la mujer que se ponga cómoda en la tina: bien sentada, respirando profundo, dando la bienvenida a este espacio generado para ella, pidiendo permiso de lo divino y agradeciendo a todas las plantas (eran unas 25 hierbas además de las rosas) la limpieza y el calor del agua.

1ra puerta – Agradecer

Gratitud al cuerpo, a los huesos, a la sangre de vida, de muerte, momento para abrir el corazón de madre. Entre la sonaja y los cantos, los pétalos fueron los aliados principales de Jess para limpiar su cuerpo, sus ojos, su rostro, su corazón.

Recordar que está acompañada, cerrando y recordando cada parto, para sanar y agradecer la presencia de su cuerpo como canal y herramienta de vida.


Amor, amor, amor, medicina que no se agota.

Mientras más la gente ama

El amor más fuerte brota.


Agradezco a Dios la oportunidad por ser madre.

2da puerta: Soltar 

Soltar y purificar las emociones, miedos, dolores, ideas… Dejar todo lo que ya no corresponde.  Rezar para celebrar las perdidas; darle su lugar, liberar el dolor y trasmutarlo en amor.

Donde está nuestra atención, está nuestro poder.

3ra puerta: Celebrar 

Momento de recodar los talentos, cualidades, fortalezas… La vida misma. La escucha. Retomar la risa, la felicidad y afirmar que se está acompañada de lo divino.

Presentarse como una nueva mujer, renacer. 

4ta puerta: Valentía, fortaleza.

Envuelta de amor y fortaleza, llegó el momento de una nueva bienvenida: ella como madre, como mujer, ahora recibiendo a su hija Valentina, celebrando que es un tiempo para ellas, en sus propias aguas.



“… Cómo no voy a reír, si tengo todo para reír;
si tengo la luna y tengo sol tengo a mis hijos y tengo amor.
Si tengo Medicina para curar, medicina para sanar.”


Sobada, ajuste y rebozo

Luego de la gran ceremonia del baño y el cariño para el cuerpo, llegó el momento de la sobada, el masaje y el rebozo. Las manos de Jackie se convertían en un canal de limpieza, de escucha sensible, de raíces que entraban en los más profundo para acomodar, dar espacio y aire al cuerpo de la madre.

Palabras compartidas, risas… Se sentía como el aire se hacía más liviano y el cuerpo de Jessica entraba en reposo, en una calma de cierre y gratitud.

De la cabeza a los pies, se realizó el cierre. En la cadera ayudé a Jackie a sostener y cerrar esa energía, a dejar todo en su sitio. Al final Jessica quedó bien envuelta, era una imagen de volver a su centro, a su nacer, a su propia madre.

Ese día, lo más recomendable es que la madre se quede en cama, sintiendo, reposando y asentando todo lo trabajado.

Amor, despedida y respeto.

Así, con estas tres palabras, puedo resumir este proceso de cierre: 

Amar. Amarse a una misma, amar a l@s que nos rodean y los proyectos de vida que vamos creando en el camino.

Despedir. Despedirse con valor de las ideas concebidas que una llega a tener sobre su cuerpo y de los procesos que éste atraviesa, siempre abiertas a re-aprender.

Respetar. Respetarse a una, respetar @l otr@, por lo divino en lo real, en lo concreto del cotidiano, por la magia del ritual.

Y así, seguir compartiendo desde una presencia atenta, agradecer la apertura de este espacio tan sagrado que es la mujer, su útero como señal y camino de vida. 

Agradezco la fluidez y confianza de Jackie, honro su camino, su ser madre y ser mujer, pudiendo recocerme en ella, con su niña, con su jugar, con su propósito.

Acompañar, acompañarnos.

“En el misterio de lo desconocido, está mi fortaleza”

In Lak ‘eck (yo soy otro tu)


Datos importantes:

Jackie es la creadora de la Red Latinoamerica Naturaleza Medicinal de la placenta, nacida en Méx. Interesada en reconocer, informar, compartir, honrar y fomentar la importancia de la placenta.

Otra página donde comparte información de talleres y encuentros : Naturaleza Medicinal

También es parte del equipo de Huerto Roma Verde apoyando en el tema de Salud Esencial. Creo que es necesario contar un poco de la historia de este bello lugar, Huerto Roma, en el 2012 era un terreno abandonado por más 27 años … se juntaron ciudadanos/as y organizaciones sociales y lograron regenerar el espacio, con el fin de realizar actividades y proyectos socio-ambientales que beneficien a tod@s.

Siendo así una comunidad activa involucrada en el Bienestar Común de su entorno. Realizan talleres, encuentros, festivales, ferias y más.

Les comparto un video donde Paco Ayala el corazón y gran guardian de este hermoso espacio, comparte más detalles del proyecto.